Prevención primaria

El hecho de evitar la exposición al tabaco (medidas tanto activas como pasivas) y a los gases tóxicos tiene una importancia invaluable en la prevención primaria de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Se deben ofrecer intervenciones a todos los fumadores con la intención de que abandonen el hábito de fumar, lo que incluye la farmacoterapia y el asesoramiento. Si bien el abandono del hábito de fumar puede estar asociado a efectos adversos a corto plazo, como aumento de peso y estreñimiento, sus beneficios a largo plazo son indiscutibles.[29] En los casos de enfermedad debido a exposiciones laborales, la prevención primaria se logra mediante la eliminación o reducción de las exposiciones en el lugar de trabajo. Para reducir el daño causado por la contaminación atmosférica se pueden aplicar medidas de salud pública como una tasa de congestión, los carriles para vehículos de alta ocupación y la promoción de la marcha a pie o en bicicleta.[30]

Prevención secundaria

Se recomienda firmemente la vacunación contra la gripe viral y el Streptococcus pneumoniae en todos los pacientes con enfermedades cardiopulmonares, incluida la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).[1][129][131] La vitamina D reduce la tasa de exacerbaciones moderadas/graves en pacientes con niveles <25 nmol/L.[189] Se deben revisar los niveles en pacientes que son hospitalizados con una exacerbación de la EPOC y se debe dar un suplemento si los niveles son <25 nmol/L.[1]

El uso de suplementos de calcio y otros medicamentos puede ser necesarios para prevenir o tratar la osteoporosis en algunos pacientes, especialmente en mujeres de edad avanzada en tratamiento con corticosteroides a largo plazo. Las exploraciones de densidad ósea se realizan para evaluar el avance de esta afección.

Se recomienda la realización de actividades físicas en todos los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).[1]

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