Primary prevention

La educación del paciente sobre el manejo de su diabetes durante los períodos de enfermedad leve (manejo de días de enfermedad) es vital para prevenir la CAD. Aconseje a los pacientes sobre la causa precipitante y los síntomas de alerta temprana de la CAD. Considere:[2][17]

  • Revisión de su control glucémico habitual

  • Revisión de su técnica de inyección, control de glucemia, equipo y sitios de inyección

  • Prevención de la recurrencia (p. ej., proporcionar "reglas para días de enfermedad" por escrito)

  • Revise la insulina del paciente antes de reutilizarla (puede estar vencida o desnaturalizada)

  • Evaluación de la necesidad de suministro de medidores de cetonas portátiles para su uso en el hogar

  • Suministro de un número de contacto sobre cómo ponerse en contacto con el equipo de especialistas en diabetes fuera del horario de atención

  • Provisión de un plan de atención por escrito que permita al paciente tener un papel activo en el control de su diabetes, con una copia de esto enviada a su médico de cabecera.

Tenga en cuenta que, en el Reino Unido, a todos los pacientes con diabetes mellitus tipo 1 se les debe ofrecer la monitorización continua de glucosa en tiempo real (MCGtr) o la monitorización continua de glucosa de escaneo intermitente (MCGei, o monitorización flash de glucosa), basándose en la discusión de una serie de factores, incluido si la glucemia errática está afectando su calidad de vida.[43]

La CAD asociada al inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa 2 (SGLT2) en pacientes con diabetes tipo 2 generalmente se precipita por la omisión de insulina o una reducción significativa de la dosis, enfermedad aguda grave, deshidratación, ejercicio extenso, cirugía, dietas bajas en carbohidratos o consumo excesivo de alcohol. Las estrategias de prevención de CAD deben incluir la suspensión de los inhibidores de SGLT2 cuando hay precipitantes y evitar la omisión de insulina o una gran reducción de la dosis de insulina.[44][45]

Muchos de los casos se pueden prevenir mediante un mejor acceso a la atención médica, la educación adecuada y una comunicación eficaz con un profesional de salud durante las enfermedades intercurrentes. Una supervisión adecuada por parte de la familia y de un profesional de salud puede disminuir las tasas de hospitalización y mortalidad.[1][46]

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