Epidemiología

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la cuarta causa principal de muerte en el mundo y la tercera causa principal de muerte en Estados Unidos.[1][3] La tasa de mortalidad por EPOC aumentó en más de un 100% entre 1970 y 2002.[4] Ninguna de las otras causas principales de muerte en EE. UU. ha aumentado en tal proporción. A nivel mundial, se ha demostrado que la EPOC es responsable del 3.8% de las muertes en los países de ingresos altos y del 4.9% de las muertes en los países de ingresos bajos.[5]

Existe una variabilidad significativa en la prevalencia de la EPOC en los diferentes países. [6][7][8] Esto puede ocurrir debido a los diferentes niveles de exposición al humo del tabaco y a los contaminantes del lugar de trabajo y del interior de los edificios.[5] En Reino Unido, la prevalencia de la EPOC médicamente diagnosticada entre 1990 y 1997 fue del 2% en hombres y del 1% en mujeres.[9] Anteriormente, los hombres presentaban tasas más altas de enfermedad debido a la EPOC. Se estima que esta diferencia se debe fundamentalmente a una mayor exposición al humo del tabaco y a los contaminantes del lugar de trabajo. Las encuestas muestran que la prevalencia de la EPOC parece estar cada vez más equitativamente distribuida entre hombres y mujeres.[7][10] La EPOC supone una importante carga en términos de costes de asistencia sanitaria.[6] Las exacerbaciones son responsables de gran parte de la morbilidad y mortalidad que experimentan las personas con EPOC. La mediana anual de exacerbaciones oscila entre 1 y 3.[11][12] Se ha demostrado claramente que los pacientes con manifestaciones más graves de la EPOC tienen tasas más altas de mortalidad conforme avanza el tiempo.[6] Sin embargo, la mortalidad podría estar subestimada, pues las muertes en esta población se atribuyen a menudo a otras etiologías como otras enfermedades respiratorias, cáncer de pulmón y enfermedad cardiovascular.[6]

Las exacerbaciones agudas de la EPOC normalmente se desencadenan por agentes patógenos bacterianos o virales, contaminantes o cambios en la temperatura y la humedad y presentan un inicio agudo, y un empeoramiento sostenido de los síntomas respiratorios, la función pulmonar, el estado funcional y la calidad de vida del paciente.[11][13][14][15][16][17][18] Las tasas de exacerbación y de mortalidad por cualquier causa tienden a aumentar durante los meses de invierno.[19] Las exacerbaciones agudas de la EPOC, especialmente las que son de moderadas a graves, tienen un impacto importante en la salud pública y aumentan tanto el uso y los costes de la asistencia sanitaria como la mortalidad.[20][21][22][23][24] Las muertes prematuras en pacientes hospitalizados con exacerbación de la EPOC grave a menudo son causadas por problemas concurrentes tales como el émbolo pulmonar, la neumonía o la insuficiencia cardiaca congestiva (ICC). [25] Los pacientes también pueden estar en riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular después de un periodo de exacerbación.[26]

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