Monitorización

Se debe monitorizar regularmente los siguientes aspectos en los pacientes hospitalizados para facilitar el reconocimiento temprano del deterioro y monitorizar las complicaciones:[2][800]

  • Constantes vitales (temperatura, frecuencia respiratoria, frecuencia cardíaca, presión arterial, saturación de oxígeno)

  • Parámetros hematológicos y bioquímicos

  • Parámetros de coagulación (dímero D, fibrinógeno, recuento de plaquetas, tiempo de protrombina)

  • electrocardiograma (ECG)

  • Estudios por imágenes de tórax

  • Signos y síntomas de tromboembolismo venoso o arterial.

Escalas de alerta temprana médicas

  • Se deben utilizar escalas de alerta temprana médicas que faciliten el reconocimiento temprano y la escalada terapéutica de los pacientes en deterioro (p. ej., la puntuación nacional de alerta temprana 2 [NEWS2], las escalas de alerta temprana pediátrica [PEWS]) cuando sea posible.[2]

  • No hay datos sobre el valor de usar estas puntuaciones en pacientes con COVID-19 en el contexto de atención primaria.[838] 

Mujeres embarazadas.

  • Controlar los signos vitales tres o cuatro veces al día y la frecuencia cardíaca fetal en las mujeres embarazadas con infección confirmada que son sintomáticas e ingresadas en el hospital. Realizar ecografías de crecimiento fetal y evaluaciones Doppler para vigilar la posible restricción del crecimiento intrauterino en mujeres embarazadas con infección confirmada que son asintomáticas.[572] Se debe realizar una ecografía del crecimiento fetal 14 días después de la resolución de los síntomas.[574]

Seguimiento posterior al alta hospitalaria

  • Los pacientes que reciben el alta hospitalaria pueden tener necesidades de salud inmediatas y a más largo plazo, incluidas las físicas (p. ej., rehabilitación pulmonar y cardíaca, heridas de traqueostomía, úlceras por presión, disfagia, tos crónica, fatiga, neuropatía, debilidad muscular, riesgo a largo plazo de trastornos respiratorios crónicos), psicológicas y neuropsicológicas (p. ej., delirio, deterioro cognitivo, trastorno de estrés postraumático, ansiedad, depresión), y sociales (p. ej., deterioro de las actividades de la vida diaria).[839]

  • Se han publicado guías de práctica clínica para el seguimiento respiratorio de los pacientes con neumonía COVID-19. Los algoritmos de seguimiento dependen de la gravedad de la neumonía y pueden incluir la consulta clínica y la revisión (cara a cara o por teléfono) por un médico o una enfermera, imágenes del tórax, pruebas de la función pulmonar, ecocardiograma, muestreo de esputo, prueba de caminata y evaluación de la saturación de oxígeno.[840]

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