Pronóstico

El pronóstico está determinado por 3 factores principales: edad del paciente, estado general de salud (presencia de comorbilidades) y el entorno donde se administra el tratamiento antibiótico. En general, la tasa de mortalidad en pacientes ambulatorios es <1%, mientras que para los pacientes hospitalizados, la tasa de mortalidad oscila entre 5% y 15%, pero aumenta entre 20% y 50% en los pacientes que requieren ingreso en la unidad de cuidados intensivos (UCI).[32][148]

Varios factores de riesgo están asociados con una mortalidad más elevada a los 30 días, como la bacteriemia, el ingreso en la UCI, presencia de comorbilidades (especialmente enfermedad neurológica) y la infección por agentes patógenos con posible resistencia a varios fármacos (p. ej., Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, Enterobacterias).[37][149][150][151]

Las tasas de reingreso en pacientes con neumonía adquirida en la comunidad oscilan entre el 7% y el 12%.[152][153] En la mayoría de los casos, la exacerbación de las comorbilidades (principalmente enfermedad cardiovascular, pulmonar o neurológica) es la causante del reingreso.

Se están estudiando como predictores de la mortalidad ciertos biomarcadores de pronóstico, como proadrenomedulina, formas prohormonales del péptido natriurético auricular, cortisol, procalcitonina y proteína C-reactiva. No obstante, se precisan más estudios antes de que estos marcadores se puedan usar con este fin en la práctica clínica.[154] Se ha utilizado una nueva herramienta de cribado, la quick Sequential Organ Failure Assessment (qSOFA) para identificar a los pacientes con infecciones que tienen alto riesgo de muerte. Un metanálisis encontró que una puntuación qSOFA de 2 o más ha sido fuertemente asociada con la mortalidad en pacientes con neumonía; sin embargo, esta puntuación presenta una escasa sensibilidad y se requieren estudios adicionales.[155]

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