Enfoque

Para actualizaciones sobre el diagnóstico y el manejo de las afecciones coexistentes durante la pandemia, véase nuestro tema "Manejo de las afecciones coexistentes en el contexto de COVID-19".

La historia clínica del paciente y la exploración física son partes importantes del diagnóstico y pueden provocar síntomas congruentes con la neumonía adquirida en la comunidad (NAC), defectos inmunitarios y/o exposición potencial a agentes patógenos específicos. Sin embargo, el diagnóstico definitivo de la neumonía requiere la presencia de un infiltrado nuevo en la radiografía de tórax (RT).

Antecedentes

El objetivo de la anamnesis debe consistir en detectar los síntomas congruentes con la neumonía adquirida en la comunidad (NAC), los defectos de inmunidad y el posible riesgo de exposición a agentes patógenos específicos.

Los factores de riesgo incluyen la edad >65 años, la residencia en un entorno de atención médica, la EPOC, la infección por VIH, la exposición al humo de cigarrillo, el abuso de alcohol, la mala higiene bucal, el contacto con niños y el uso de ciertos fármacos (p. ej., fármacos reductores de ácido, corticosteroides inhalados, antipsicóticos, medicamentos antidiabéticos y opiáceos). La diabetes mellitus y la enfermedad hepática o renal crónica también se han asociado con la NAC.

Generalmente están presentes los signos y hallazgos clínicos de infección (fiebre o escalofríos moderados y leucocitosis) y los síntomas respiratorios (que incluyen tos, frecuentemente con mayor producción de esputo, expectoración, disnea, dolor pleurítico y hemoptisis). Pueden observarse síntomas inespecíficos como mialgia y artralgia. En los pacientes de edad avanzada, los pacientes con enfermedad crónica o los pacientes inmunocomprometidos, los signos y síntomas de infección pulmonar pueden ser menos intensos, y es posible que la neumonía pase desapercibida debido a la presencia de síntomas no respiratorios.

Algunas causas de neumonía (p. ej., legionelosis) pueden presentar antecedentes específicos. La legionelosis puede presentarse con cefalea, confusión, manifestaciones digestivas como diarrea, y manifestaciones clínicas de hiponatremia.

La infección por Mycoplasma pneumoniae es más frecuente en pacientes jóvenes y en pacientes que recibieron tratamiento con antibióticos antes de la presentación de su neumonía actual. Se puede presentar con manifestaciones extrapulmonares como miringitis, encefalitis, uveítis, iritis y miocarditis.[19][66]

Exploración física

Se debe realizar una exploración física. El paciente puede estar febril, taquicárdico y con dificultad para respirar en reposo. Al realizar una auscultación del tórax pueden detectarse crepitaciones, estertores o respiración bronquial y puede haber matidez a la percusión o frémito vocal táctil.

Estudios por imágenes

Se debe solicitar una radiografía de tórax tan pronto como sea posible en todos los pacientes ingresados en el hospital con sospecha de NAC para confirmar o descartar el diagnóstico. No es necesario realizar una radiografía de tórax en pacientes ambulatorios con sospecha de NAC, a menos que el diagnóstico sea dudoso, que el paciente no responda satisfactoriamente al tratamiento o que se considere que el paciente corre el riesgo de sufrir una patología pulmonar subyacente.[67] Las proyecciones posteroanterior y laterolateral aumentan la probabilidad del diagnóstico de neumonía y son útiles para establecer la gravedad de la enfermedad.

La primacía de la radiografía de tórax en el diagnóstico de la NAC ha sido cuestionada por estudios que utilizan ecografía pulmonar y tomografía computarizada (TC) del tórax. Se debe considerar la posibilidad de solicitar una ecografía pulmonar si la radiografía de tórax es negativa y el paciente es anciano y frágil o si la sospecha clínica es incierta. Se debe considerar una tomografía computarizada de tórax solo en pacientes que presentan un diagnóstico incierto después de una radiografía de tórax y una ecografía.[68]

La ecografía pulmonar representa una nueva técnica accesible y sencilla para el diagnóstico de la neumonía adquirida en la comunidad (NAC). No emite radiación y su uso es especialmente valioso cuando la radiografía de tórax no se encuentra disponible. El diagnóstico de NAC mediante ecografía a pie de cama depende principalmente de la detección de consolidación. Sin embargo, la consolidación no siempre está presente en la NAC, debido a que la neumonía puede ser intersticial o presentarse como infiltraciones pulmonares difusas.[69] Las revisiones sistemáticas han encontrado que la ecografía pulmonar puede diagnosticar la neumonía en adultos con excelente precisión, incluso en el servicio de urgencias y emergencias.[70][71]

La TC de tórax puede mejorar el diagnóstico de NAC, dado que la radiografía de tórax puede conducir a un diagnóstico incorrecto. La TC de tórax proporciona información detallada sobre el parénquima pulmonar y el mediastino. Sin embargo, las limitaciones principales incluyen exposición a la radiación, alto costo y la imposibilidad de realizar pruebas a pie de cama. Un estudio ha reportado que en pacientes que se presentan al servicio de urgencias con sospecha de NAC, los hallazgos de la exploración por TC temprana, cuando la TC se utiliza además de la RT, afecta marcadamente tanto al diagnóstico como al manejo clínico.[72]

Estas técnicas de estudios por imágenes alternativas pueden ser el futuro de la atención para el diagnóstico de la NAC, ya que la disponibilidad de la TC en los servicios de urgencias y emergencias va en aumento, junto con su capacidad de trabajar a la misma velocidad que una radiografía de tórax con una cantidad equivalente de radiación.[29]

Microbiología

El tratamiento antibiótico inicial es empírico en la mayoría de los casos. Determinar la etiología microbiana reduce el uso inadecuado de los antibióticos de amplio espectro y ayuda a asegurar la antibioticoterapia adecuada, lo cual es un factor importante para reducir la mortalidad. También identifica agentes patógenos resistentes y agentes patógenos que pueden tener implicaciones para la salud pública (p. ej., Legionella).

Esputo y hemocultivos:

  • Se debe obtener tinción de Gram y cultivo de secreciones respiratorias inferiores y hemocultivos antes del tratamiento en los siguientes pacientes en el entorno hospitalario:[18]

    • Pacientes con NAC grave según la definición de la American Thoracic Society (ATS)/Infectious Diseases Society of America (IDSA) para definir NAC grave (ver sección sobre criterios diagnósticos), especialmente si están intubados.

    • Pacientes tratados empíricamente por Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) o Pseudomonas aeruginosa

    • Pacientes que han sido previamente infectados con SARM o P aeruginosa, especialmente aquellos con una infección previa de las vías respiratorias.

    • Pacientes que han sido hospitalizados y han recibido antibióticos parenterales en los últimos 90 días.

  • Estas pruebas no se recomiendan rutinariamente en otros pacientes hospitalizados, y no se recomiendan en el ámbito ambulatorio. Tener en cuenta los protocolos locales de administración de antimicrobianos, los factores etiológicos locales y la presentación clínica al decidir si se van a obtener estas pruebas.[18]

  • La tinción de Gram en esputo es sensible y altamente específica para identificar los agentes patógenos causales en pacientes con NAC. Un metanálisis encontró que esta prueba es altamente específica para identificar Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, S aureus y bacilos gramnegativos. Sin embargo, la proporción de resultados falsos negativos osciló entre el 22% (para la influenza H) y el 44% (para la neumonía S), lo que indica que un resultado negativo no confirma de manera concluyente la ausencia de agentes patógenos causales, y que la antibioticoterapia no debe suspenderse necesariamente en base a una tinción Gram negativa en el esputo.[73]

Pruebas de antígenos neumocócicos y de legionela en la orina:

  • Análisis de orina para la detección del antígeno neumocócico en pacientes con NAC grave. Se debe analizar la orina para detectar la presencia del antígeno de legionela en pacientes con factores epidemiológicos (p. ej., asociación con un brote de legionela o un viaje reciente) o en pacientes con NAC grave. Se deben recoger al mismo tiempo las secreciones de las vías respiratorias inferiores para el cultivo de Legionella o la amplificación del ácido nucleico en pacientes con NAC grave. La prueba de antígenos en la orina se han asociado con una reducción de la mortalidad en estudios observacionales de gran tamaño muestral, y es importante tenerlas en cuenta dado el aumento de las infecciones por Legionella, especialmente entre los pacientes gravemente enfermos.[18]

Pruebas del virus influenza:

  • Pruebas para detectar el virus influenza utilizando un ensayo molecular rápido (en lugar de pruebas de detección basadas en antígenos) cuando los virus de la gripe están circulando en la comunidad. También se puede considerar la realización de pruebas durante los períodos de baja actividad de la gripe.[18]

Análisis clínicos

Se debe solicitar un hemograma completo, glucemia, electrolitos séricos, urea y pruebas de la función hepática en pacientes hospitalizados. Un elevado recuento de leucocitos sugiere presencia de infección. En los pacientes hospitalizados con neumonía adquirida en la comunidad (NAC), la nefropatía crónica y la hepatopatía crónica son factores de riesgo de mortalidad y complicaciones.

Medir la gasometría arterial en pacientes gravemente enfermos u hospitalizados. La oximetría no es invasiva y puede ser utilizada continuamente.

Se debe considerar la posibilidad de pedir biomarcadores como la proteína C reactiva (CRP) y la procalcitonina (PCT). Se ha comprobado que estos biomarcadores son útiles para predecir una respuesta inadecuada del huésped. La presencia de niveles altos de CRP o PCT en la presentación inicial representa un factor de riesgo para una respuesta inadecuada del huésped,[74] mientras que los niveles bajos son protectores. En los pacientes con sospecha de neumonía, un nivel de proteína C-reactiva >100 mg/L indica probabilidad de neumonía.[75] Los niveles incrementados de PCT se correlacionan con la neumonía bacteriana, mientras que los valores más bajos se correlacionan con neumonía atípica y viral. La PCT está especialmente elevada en los casos de neumonía neumocócica.[76][77] La terapia antibiótica empírica inicial debe iniciarse en pacientes con sospecha clínica de NAC y confirmación radiográfica, independientemente del nivel inicial de PCT en suero.[18]

Se debe considerar la posibilidad de aspiración de líquido pleural y cultivo en todos los pacientes con derrame pleural. Los derrames paraneumónicos son exudados; una tinción de Gram positiva de líquido pleural indica un empiema.

Broncoscopía

Se debe considerar la broncoscopia en pacientes inmunosuprimidos, en pacientes con NAC grave y en casos de fracaso del tratamiento. Las técnicas de muestreo más frecuentes son el lavado broncoalveolar (LBA) y las muestras tomadas con cepillo protegido (CEP). Un umbral de 10⁴ unidades formadoras de colonias (UFC)/mL en las muestras de LBA indica infección. En las muestras tomadas con cepillo protegido (CEP), se ha recomendado un umbral de 10³ UFC/mL para distingir la colonización de la infección.[78]

Técnicas moleculares

Los cultivos bacterianos rutinarios son demasiado lentos para ser inmediatamente útiles desde el punto de vista terapéutico. Las pruebas de amplificación de ácidos nucleicos como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) han mejorado la precisión diagnóstica en la NAC. Las técnicas moleculares proporcionan elevada sensibilidad y especificidad en el diagnóstico de infección simple o polimicrobiana, y pueden ayudar a determinar la resistencia antimicrobiana asociada con la NAC grave (como puede ocurrir con Staphylococcus aureus, bacilos gramnegativos no fermentadores y enterobacterias).[79]


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