Prevención primaria

El riesgo de por vida relacionado con el desarrollo de hipertensión es elevado. Se deberá hacer un esfuerzo para minimizar los factores de riesgo, especialmente en pacientes con prehipertensión (definida como 120 a 139/80 a 89 mmHg). A estos pacientes se los deberá instruir proactivamente para que realicen modificaciones del estilo de vida para reducir el riesgo de desarrollar hipertensión. La guía de práctica clínica de 2017 del American College of Cardiology/American Heart Association introdujo una categoría nueva, la presión arterial elevada, que se define como 120 a 129/< 80 mmHg y recomienda modificaciones de estilo de vida para estos pacientes.[5] Entre las modificaciones del estilo de vida recomendadas se incluyen cambios en la dieta, abandono del hábito de fumar, aumento de la actividad física y disminución del consumo de alcohol.

Se han propuesto enfoques basados en la población para prevenir la hipertensión: la Asociación Public Health Association ha aconsejado reducir el sodio en la cadena de alimentos, particularmente en alimentos procesados.[46] Aunque la reducción de sodio tiene un efecto limitado en la disminución de la presión arterial, el efecto poblacional sobre el gran número de personas en riesgo podría tener consecuencias significativas asociadas a la morbilidad y la mortalidad cardiovascular.[47]

Prevención secundaria

Se deberán iniciar importantes modificaciones del estilo de vida (cambios en la dieta, abandono del hábito de fumar, aumento de la actividad física, disminución del consumo de alcohol) en pacientes con prehipertensión (presión arterial de 120-139/80-89 mmHg) con el fin de retrasar o prevenir el inicio de la hipertensión manifiesta. Las guías de práctica clínica del American College of Cardiology y la American Heart Association del año 2017 definen la presión arterial elevada como 120 a 129/<80 mmHg y recomiendan la modificación del estilo de vida de estos pacientes, la cual debe ser reevaluada de 3 a 6 meses después del inicio.[5] Se deberán controlar estrictamente los demás parámetros de riesgo cardiovascular. Por ejemplo, se deberán utilizar las estatinas en concordancia con las guías de práctica clínica en las personas con diabetes. Por consiguiente, los pacientes con prehipertensión o presión arterial elevada se deberán evaluar por riesgo cardiovascular oculto con un cribado de la presencia de diabetes o dislipidemia con glucemia en ayunas y niveles de lípidos. Se debe evaluar el riesgo cardiovascular global. American College of Cardiology: ASCVD risk estimator plus external link opens in a new window

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