Etiología

Se ha propuesto una etiología multifactorial y heterogénea para la hipertensión arterial.[16] Sin embargo, a medida que el estado de hipertensión avanza, se pueden reducir algunos factores desencadenantes.[17] Los siguientes factores han demostrado afectar el delicado equilibrio de gasto cardíaco y resistencia, que provocan como resultado en última instancia la hipertensión:

  • Alteración de la autorregulación (el reflejo y el aumento constante de la resistencia vascular para igualar un gasto cardíaco incrementado).[18]

  • El exceso de la ingesta de sodio mediante diversos mecanismos.[19][20]

  • Retención renal de sodio.[21][22][23][24]

  • Desregulación del eje renina-angiotensina-aldosterona, con aumento de la actividad de la renina plasmática[25]

  • Tono simpático aumentado.[26]

  • Resistencia periférica aumentada.[27]

  • Disfunción endotelial.[28]

  • Trastornos de los transportadores de membrana celular.[29]

  • Resistencia a la insulina/hiperinsulinemia.[30]

Fisiopatología

La presión arterial, el producto del gasto cardíaco y la resistencia vascular periférica, se ven afectadas por la precarga, la contractilidad, la hipertrofia de los vasos sanguíneos y la constricción periférica. La patología asociada al estado de hipertensión, además de la perpetuación de esta, implica cambios estructurales, remodelación e hipertrofia en las arteriolas de resistencia.[17] Estos cambios también se ven asociados con un desarrollo temprano y progresivo de aterosclerosis de vasos pequeños, lo que probablemente sea la causa del daño en órgano blanco observado en la hipertensión avanzada. Esto sucede a través de una compleja serie de procesos interrelacionados en los que se incluyen la trombosis, las lesiones y los trastornos endoteliales, la cascada inflamatoria, el estrés oxidativo y la desregulación autonómica dentro del marco de una predisposición genética.[31]

Se ha demostrado mediante ensayos la importancia de la presión arterial (PA) sistólica en la fisiopatología de la hipertensión y las complicaciones asociadas, lo que difiere del pensamiento convencional antiguo.[32] El aumento en la presión arterial sistólica continúa a lo largo de la vida, a diferencia de la presión arterial diastólica, que aumenta hasta aproximadamente los 50 años de edad, tiende a estabilizarse a lo largo de la década siguiente y luego puede estabilizarse o disminuir.

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