Cribado

Se detecta a la gran mayoría de los pacientes hipertensos durante cribados asintomáticos en algún contacto con el sistema médico. La US Preventive Services Task Force (USPSTF) recomendó el cribado anual en adultos ≥40 años o en aquellos que corran un mayor riesgo de desarrollar hipertensión (personas con presión arterial normal-alta, con sobrepeso u obesidad o de origen afroamericano). A los adultos de 18 a 39 años con presión arterial normal (<130/85 mmHg) sin otros factores de riesgo se les recomendó la realización del cribado cada 3 o 5 años. Sin embargo, la guía de práctica clínica del American College of Cardiology/American Heart Association (ACC/AHA) recomienda cribado en todos los pacientes con presión arterial normal.[5] La USPSTF recomendó obtener mediciones fuera del entorno clínico (monitorización ambulatoria de la presión arterial[61] ambulatoria o medición en casa) para confirmar el diagnóstico.[49] La guía de práctica clínica del American College of Cardiology/American Heart Association (ACC/AHA) refuerza esta recomendación, difiriendo solamente en el umbral. Si un paciente tiene una presión arterial sistólica &gt; 130 mmHg sin tratamiento pero &lt;160 mmHg o una presión arterial diastólica &gt;80 mmHg pero &lt; 100 mmHg, antes de realizar un diagnóstico de realizar un diagnóstico de hipertensión arterial, es razonable hacer el cribado para la presencia de hipertensión de bata blanca utilizando el la monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) durante el día o el de la medición de presión arterial en casa.[5] En adultos con una presión arterial elevada en el consultorio (120-129/<80 mmHg), pero que no cumplan los criterios para la hipertensión, es razonable hacer un cribado para hipertensión encubierta con una PA ambulatoria diurna o una PA en casa. Las guías de práctica clínica de otros países pueden recomendar intervalos de cribado diferentes. Las guías de práctica clínica de la European Society of Carodiology y la European Society of Hypertension recomiendan el cribado anual para pacientes con PA de 130 a 139/85 hasta 89 mmHg de normal a alta, al menos cada 3 años para pacientes con PA de 120 a 129/80 hasta 84 mmHg y al menos cada 5 años para pacientes con PA óptima <120/80 mmHg.[2]

Estas guías de práctica clínica de cribado a veces se sobrepasan, ya que la medición de la presión arterial es estándar para cada contacto en diversos contextos asistenciales. Los valores elevados siempre se deberán confirmar durante la segunda visita antes de diagnosticar hipertensión.

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