Anamnesis y exploración física

Factores clave de diagnóstico

Entre los factores de riesgo principales se incluyen la exposición a personas afectadas, edad temprana, estación invernal, asistencia a guarderías y exposición al humo del tabaco u otros irritantes respiratorios.

El inicio es rápido durante el transcurso de 1 o 2 días.

Puede haber rinitis transparente o purulenta. Las secreciones coloreadas suelen indicar oxidación y no necesariamente una complicación por sobreinfección bacteriana de la enfermedad viral.

Una característica distintiva.

Una característica distintiva.

Una característica distintiva.

Inicialmente, esputo transparente que se puede volver purulento; puede ser no productiva.

Más probable en niños; si es superior a 38 °C (>100.4 °F), sugiere una causa alternativa en adultos.

Característica común en la exploración de la orofaringe.

Característica común en la exploración de las fosas nasales.

Característica común en la exploración de las fosas nasales/orofaringe.

El pulso debe ser <100 ppm y la presión arterial, normal para la edad del paciente. Se debe medir el pulso y la presión arterial a todo paciente que parezca moderadamente enfermo, para descartar un shock séptico por causa bacteriana (p. ej., septicemia meningocócica).

Otros factores de diagnóstico

El paciente se encuentra indispuesto, pero no extremadamente cansado; una fatigabilidad persistente puede sugerir una causa alternativa.

Síntoma constitucional que sugiere viremia.

Signo no específico.

Puede sugerir una infección estreptocócica si hay exudados amigdalares.

Factores de riesgo

Compartir dormitorio está relacionado con unas tasas más altas de conversión de anticuerpos a rinovirus comunes que el dormir solo en una habitación.[11]

Los niños tienen más episodios que los adultos.[3][4][5][6]

Las infecciones respiratorias son más habituales en invierno que en otras épocas del año.[11]

Según un estudio que que analiza los datos de los EE. UU., los niños en centros de día presentaron 4,5 veces más probabilidades de ser hospitalizados que los que estaban en otros entornos y desarrollaron más infecciones de las vías respiratorias altas (IVRA).[15]

Los fumadores presentan un mayor riesgo de desarrollar la afección que los no fumadores.[16]

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