Prevención primaria

La propagación a otros puede limitarse mediante medidas físicas[17] incluyendo lavarse las manos,[18] cubriendo boca y nariz al estornudar o toser, eliminar las secreciones nasales de forma eficiente y no acudir al puesto de trabajo o la escuela. No hay evidencias que respalden el uso de mascarillas.[19][20]

Se ha comprobado que la suplementación con vitamina C no presenta ningún beneficio en la prevención de los resfriados.[21][22] La evidencia a favor del valor profiláctico de la equinácea no es concluyente.[23] No se pueden hacer recomendaciones firmes con respecto al valor profiláctico de los suplementos de zinc, debido a la insuficiencia de datos. Los suplementos orales de zinc pueden ser útiles para niños en regiones del mundo (tales como los países en vías de desarrollo) donde se sabe que existe una alta prevalencia de deficiencia de zinc.[24] En estudios se observó que el suplemento de vitamina D3 no previno las infecciones de las vías respiratorias altas en niños o adultos, incluso en altas dosis.[25][26]

Prevención secundaria

Se debe evitar el contacto con el moco nasal o la flema tosida por individuos infectados por resfriado común. Antes de comer o de tocar la zona nasal, ocular u oral, se recomienda lavarse las manos. Evitar el contacto de personas con resfriado, sobre todo durante los primeros días de la enfermedad, reduce la posibilidad de propagación por contagio.[17]

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