Última revisión: 3 Nov 2020
Última actualización: 25 Oct 2019

Introducción

Condición
Descripción

Angina inestable

La angina inestable (AI) es un síndrome coronario agudo que se define por la ausencia de evidencia bioquímica de daño miocárdico.[3] Las características clínicas incluyen angina prolongada (>20 minutos) en reposo; nueva aparición de angina grave; angina que aumenta en frecuencia, dura más o baja en umbral; o angina que ocurre después de un episodio reciente de infarto de miocardio. El ECG generalmente muestra depresión del segmento ST e inversión de la onda T, pero puede ser normal.[3] El manejo temprano de los pacientes con sospecha de UA se centra en las intervenciones iniciales y el triaje según el diagnóstico presuntivo. Cuando los biomarcadores cardíacos están disponibles, se establece un diagnóstico de AI si no hay elevación en la creatina-cinasa-MB o troponina. Sin embargo, con la disponibilidad de marcadores cada vez más sensibles, el diagnóstico de AI es cada vez menos frecuente.[2]

El infarto de miocardio sin elevación del segmento ST (IMSEST) es un evento isquémico agudo que causa necrosis de miocitos. El ECG puede mostrar depresión del segmento ST, elevación transitoria del segmento ST o inversión de la onda T; sin embargo, también puede ser normal o mostrar cambios no específicos. La distinción de la angina inestable (AI) se basa en biomarcadores cardíacos; éstos se elevan en el momento de la presentación o después de varias horas en la IMCEST, pero son normales en la medición en serie en la AI.[2] El tratamiento está dirigido al alivio de la isquemia, la prevención de trombosis o embolias adicionales y la estabilización del estado hemodinámico, seguido de una estratificación temprana del riesgo para un tratamiento adicional.

Infarto de miocardio, elevación del segmento ST

Se sospecha de infarto de miocardio con elevación del segmento ST (IMCEST) cuando un paciente presenta una historia clínica consistente y el ECG muestra una elevación persistente (>20 minutos) del segmento ST en dos o más derivaciones anatómicamente contiguas, o un nuevo bloqueo de la rama izquierda.[1] Los biomarcadores cardíacos están elevados. La revascularización inmediata y rápida con intervención coronaria percutánea durante los 90 minutos que siguen a la primera presentación, o la trombólisis en las 12 horas desde la aparición de los síntomas, puede prevenir o disminuir el daño miocárdico y disminuir la morbilidad y la mortalidad al prevenir complicaciones agudas. [ Cochrane Clinical Answers logo ]

Colaboradores

BMJ Publishing Group

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