Epidemiología

Esta es una afección frecuente que, a menudo, no se detecta hasta las etapas más avanzadas. Se estima que el 9% al 13% de la población adulta en todo el mundo ha padecido la enfermedad renal crónica (ERC).[3][4][5] En 2017, la prevalencia mundial estimada de las etapas 1 y 2 de la enfermedad renal crónica (ERC) representaba el 5%, la etapa 3 el 3.9%, la etapa 4 el 0.16%, la etapa 5 el 0.07%, la diálisis el 0.041% y el trasplante de riñón el 0.011%.[5] La prevalencia global de ERC está aumentando y se cree que se debe a un envejecimiento demográfico; una mayor incidencia de enfermedades, como diabetes mellitus (DM) e hipertensión, que son las causas más frecuentes en la población adulta y una mayor incidencia de trastornos glomerulares, como la glomeruloesclerosis focal y segmentaria.[4][6][7] Las personas de raza negra, los hispanos y las personas que tienen un miembro de la familia con un diagnóstico de enfermedad renal tienen una mayor prevalencia que la población general.[8][9] Además, las personas con un episodio de daño renal agudo presentan mayores probabilidades de estar en riesgo de desarrollar daño renal crónico y enfermedad renal terminal en el futuro.[10]

La ERC es una afección asociada a grandes disparidades raciales y socioeconómicas. En 2016, la incidencia estandarizada por edad de la nefropatía terminal fue casi tres veces mayor entre las personas de raza negra en comparación con las de raza blanca en los Estados Unidos, mientras que los datos del estudio ACCORD revelaron que la raza no se asoció con un desarrollo y un avance acelerados de la ERC en los participantes que recibieron atención médica estandarizada.[11] Los resultados sugieren que la administración equitativa de atención médica para pacientes con diabetes puede reducir las disparidades raciales en la ERC asociada a la diabetes.

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