Anamnesis y exploración física

Factores clave de diagnóstico

Generalmente, la gripe sigue un patrón de brotes estacionales; las epidemias se producen generalmente entre finales de otoño y principios de primavera.

La sospecha de gripe estacional debe ser alta si hay un brote documentado en la comunidad. Durante la temporada de gripe, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. publican actualizaciones semanales en línea que resumen la información sobre la actividad de la gripe. CDC: FluView - weekly influenza surveillance report external link opens in a new window La Organización Mundial de la Salud (OMS) también lleva un seguimiento y elabora informes sobre las tasas de incidencia de la gripe. WHO: influenza update external link opens in a new window

Se debe preguntar a los pacientes si reciben la vacuna contra la gripe estacional cada año. Los adultos sanos vacunados con la vacuna inactivada intramuscular tienen una probabilidad reducida de infección por gripe A o B y de enfermedades similares a la gripe, aunque el efecto absoluto puede ser modesto.[40][58][59] La vacunación en niños sanos (con vacunas vivas atenuadas o vacunas inactivadas) puede reducir la gripe y las enfermedades similares a la gripe; el efecto varía entre las poblaciones estudiadas.[42]

En estudios realizados entre pacientes de edad avanzada se demostró que la presencia de un inicio súbito de fiebre y tos tiene un valor predictivo positivo de solo el 30% al 53% para diagnosticar gripe en pacientes no hospitalizados y hospitalizados, respectivamente.[89][90]

Un estudio de personas de edad avanzada vacunadas con enfermedad pulmonar crónica señaló que la tos no era predictiva de la infección por el virus de la gripe confirmada por laboratorio, aunque tener fiebre o febrícula y mialgia tuvieron un valor predictivo positivo del 41%.[91]

Los niños pequeños tienen menos probabilidades de señalar síntomas habituales de la gripe como fiebre y tos.[92]

Si se produce una exacerbación de la fiebre y la tos con esputo purulento y disnea, cabe sospechar la presencia de una neumonía bacteriana secundaria. Una radiografía de tórax confirma los infiltrados.

La neumonía bacteriana secundaria es una complicación importante de la gripe y es responsable de, aproximadamente, el 25% de todas las muertes relacionadas con la gripe.[93]

Otros factores de diagnóstico

Los síntomas orofaríngeos, aparte del dolor de garganta con hiperemia asociada, no son frecuentes.

Hallazgo no específico que puede ser más frecuente en niños.[88]

Síntoma infrecuente que debe motivar una evaluación por si se produce una complicación de la gripe, como neumonía bacteriana, sobre todo si viene asociado de fiebre, tos y esputo purulento.[93]

Factores de riesgo

En comparación con los adultos jóvenes sanos, las personas de ≥65 años de edad corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones graves por la gripe, y tienen más probabilidades de sufrir comorbilidades que pueden exacerbarse debido a una infección gripal. Se estima que el 90% de las muertes relacionadas con la gripe estacional y más del 60% de las hospitalizaciones causadas por la gripe estacional en los EE. UU. corresponden a personas de ≥65 años.[11][12] La gripe puede ser una enfermedad muy grave cuando las defensas inmunitarias se debilitan con la edad. Esta edad también acarrea una mayor probabilidad de comorbilidades que pueden verse exacerbadas con la infección gripal.[13]

Aunque los niños con enfermedades crónicas como enfermedad pulmonar, renal o cardíaca presentan un alto riesgo de complicación de la gripe, los niños sanos se encuentran en riesgo simplemente debido a su edad. Los niños menores de 5 años de edad tienen más probabilidades de ser hospitalizados que los niños mayores; aquellos menores de 2 años de edad tienen un alto riesgo de complicaciones atribuidas a la gripe.[14]

Entre pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) moderada o grave, la presencia de cualquier virus en las secreciones de las vías respiratorias altas está muy asociada al desarrollo de exacerbaciones de la EPOC. Estos datos avalan el papel causal de los virus en el desencadenamiento de exacerbaciones de la EPOC en el entorno comunitario.[15][16]

En poblaciones de edad avanzada, la vacunación contra la gripe conlleva reducciones del riesgo de hospitalización por cardiopatía, enfermedad cerebrovascular y neumonía o gripe, así como del riesgo de muerte por todas las causas durante las temporadas de gripe. Estos hallazgos subrayan los beneficios de la vacunación y respaldan los esfuerzos por aumentar las tasas de vacunación entre personas de edad avanzada.[16][17][18] [ Cochrane Clinical Answers logo ] [ Cochrane Clinical Answers logo ]

Los pacientes con ERC tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones de la gripe.[13] La vacuna contra la gripe es actualmente recomendada para los pacientes con enfermedades renales crónicas por el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos.[19] En estudios observacionales, la vacunación antigripal se asocia con una disminución del riesgo de hospitalizaciones, muertes y consultas médicas relacionadas con la gripe.[20]

Los pacientes diabéticos presentan un mayor riesgo de complicaciones debido a su enfermedad subyacente.[21] La diabetes conlleva un aumento del 5% al 12% en la tasa de mortalidad por infección gripal; se cree que se debe a un mayor riesgo de alteración metabólica, cetoacidosis, alteración de la respuesta inmunitaria y aumento de las tasas de portadores de estafilococos y estreptococos.[22]

Las hemoglobinopatías, como la anemia falciforme, implican alteraciones no solo en los eritrocitos, sino también en el endotelio vascular, la función de los glóbulos blancos, la coagulación y la respuesta inflamatoria. Se recomienda la vacunación antigripal rutinaria para prevenir la infección.[23]

La infección es la causa principal de morbimortalidad en pacientes inmunocomprometidos, como receptores de trasplantes hematopoyéticos/de órganos sólidos y personas con VIH.[24][25][26] La vacuna con el virus de la gripe inactivado es preferible frente a la vacuna con virus vivo en el caso de miembros de la familia, profesionales de salud y otras personas que estén en contacto estrecho con personas gravemente inmunosuprimidas que precisen de cuidados en un entorno protegido.[27]En un estudio, la vacunación con una vacuna trivalente en dosis alta produjo mayores niveles de seroprotección en personas infectadas por el VIH.[28] La vacuna antigripal inactivada trivalente también es inmunogénica en mujeres embarazadas infectadas por el VIH.[29] La vacuna inactivada se debe usar con precaución en pacientes gravemente inmunocomprometidos (p. ej., pacientes que estén recibiendo quimioterapia, radioterapia u otra terapia inmunosupresora, como corticosteroides en dosis altas), ya que la respuesta a la vacunación se puede ver reducida. Sin embargo, la vacuna adyuvada ha demostrado ser segura e inmunogénica en pacientes sometidos a trasplantes.[30] La vacuna viva atenuada intranasal está contraindicada en pacientes inmunosuprimidos o inmunocomprometidos.

Los cambios en los sistemas cardiovascular, respiratorio e inmunitario de las mujeres embarazadas las vuelven más propensas a las enfermedades graves por gripe.[31] Las mujeres embarazadas con gripe presentan un riesgo mayor de trabajo de parto prematuro y parto pretérmino.[32] La vacuna antigripal inactivada trivalente también es inmunogénica tanto en mujeres embarazadas infectadas por el VIH como en mujeres embarazadas que no están infectadas.[29] En cuanto a la seguridad, la vacunación materna contra la gripe no aumenta el riesgo de malformaciones congénitas.[33][34][35]

El objetivo consiste en evitar la transmisión del virus a una población de alto riesgo.

La vacuna con el virus de la gripe inactivado es preferible frente a la vacuna con virus vivo en el caso de miembros de la familia, profesionales de salud y otras personas que estén en contacto estrecho con personas gravemente inmunosuprimidas que precisen de cuidados en un entorno protegido.

El personal sanitario desempeña un papel importante en la protección de la salud pública. El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los EE. UU. recomienda que todos los profesionales sanitarios reciban una vacunación anual contra la gripe para limitar la propagación de la infección.[36] La vacuna con el virus de la gripe inactivado es preferible frente a la vacuna con virus vivo en el caso de miembros de la familia, profesionales de salud y otras personas que estén en contacto estrecho con personas gravemente inmunosuprimidas que precisen de cuidados en un entorno protegido.

Cuando el profesional de salud se vacuna, se está ofreciendo protección para su familia, así como para los pacientes con los que trate en el trabajo, frente a la posible transmisión de la gripe. Los brotes de gripe en hospitales y centros de cuidados a largo plazo se atribuyen a bajas tasas de vacunación entre los profesionales de salud.[37]

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