Monitorización

El cuidado óptimo de la diabetes requiere una relación a largo plazo con el paciente, la consulta adecuada con especialistas según sea necesario y la monitorización y el control regular de la presión arterial, la HbA1c, el tabaquismo y el uso de estatinas o aspirina. La mayoría de los pacientes requieren evaluaciones de la diabetes cada 3-4 meses y algunos pacientes podrían beneficiarse de consultas más frecuentes (cada mes), en especial cuando están motivados a mejorar su cuidado. Se recomienda la participación de educadores sobre diabetes, aunque la educación del paciente basada en la información que tradicionalmente requieren algunas organizaciones profesionales únicamente tiene una eficacia moderada en los ensayos aleatorizados.[193][194] Se recomienda un enfoque con un equipo multidisciplinario con acceso a enfermeros, dietistas, farmacólogos clínicos y otros especialistas según sea necesario. La disposición del paciente a cambiar es un factor pronóstico fuerte de mejores cuidados y la disposición a cambiar puede variar en los aspectos clínicos de la presión arterial, el uso de estatinas, el uso de ácido acetilsalicílico, la glucosa, el tabaquismo, la actividad física y la nutrición. Se recomienda la evaluación rápida de la disposición para cambiar y dirigir la atención al aspecto en el que hay una mayor posibilidad de cambio.[195]

Habitualmente no se recomienda el automanejo mediante la monitorización de la glucemia en pacientes con diabetes de tipo 2, ya que no hay mejorías significativas en el control glucémico, la calidad de vida relacionada con la salud o la reducción de las tasas de hipoglucemia.[2][196][197][Evidencia C] Sin embargo, la automonitorización de la glucemia se recomienda para aquellos que (a) estén con insulina; (b) han tenido antes episodios hipoglucémicos; (c) conducen o manejan maquinaria y usan medicamentos orales que aumentan su riesgo de hipoglucemia; o (d) están embarazadas o planean quedarse embarazadas.[197]

Además del cuidado requerido para alcanzar los niveles recomendados de presión arterial, el uso de estatinas, el uso de ácido acetilsalicílico, el abandono del tabaquismo y el control glucémico, se recomienda la siguiente monitorización periódica para detectar complicaciones:

  • Examen con pupilas dilatadas cada 1-2 años

  • Evaluación anual de la función renal con prueba de eliminación de albúmina en la orina, así como una prueba de creatinina sérica con estimación de la tasa de filtración glomerular (TFG) basada en la ecuación de creatinina CKD-EPI o equivalente[ Estimación de tasa de filtración glomerular por la ecuación CKD-EPI ]

  • Anualmente o con más frecuencia, exámenes de los pies que incluyan una evaluación de los reflejos en los tobillos, pulso en la arteria dorsal del pie, sensibilidad vibratoria y sensibilidad táctil con monofilamentos de 10 gramos. Todos los pacientes con falta de sensibilidad en los pies, deformidades del pie o antecedentes de úlceras del pie deben ser examinados de los pies en cada visita y son candidatos para calzado especializado.[2]

Debido al avance de la enfermedad, las comorbilidades y la no adhesión al estilo de vida o a los medicamentos, una fracción sustancial de los pacientes que alcanzan los niveles recomendados de HbA1c, presión arterial y manejo de lípidos, recidivan a estados en los que no hay control de uno o más de los factores en un periodo inferior a 1 año. La recidiva generalmente es asintomática; es deseable una monitorización frecuente de los parámetros clínicos para la anticipación o la detección precoz de la recidiva y el ajuste de la terapia.

Los factores que pueden llevar a la pérdida de control glucémico adecuado incluyen la falta de cumplimiento con el medicamento, depresión, lesiones musculoesqueléticas o empeoramiento de la artritis, enfermedades simultáneas que el paciente percibe como más graves que la diabetes, estrés social en el hogar o en el trabajo, toxicomanía, infecciones ocultas, uso de medicamentos (como los corticosteroides, ciertos medicamentos contra la depresión [paroxetina], estabilizadores del ánimo o antipsicóticos atípicos) que elevan el peso o la glucemia u otra endocrinopatía como la enfermedad de Cushing.

La pérdida del control de la presión arterial y los lípidos también es un fenómeno frecuente. Es útil una monitorización estrecha de los pacientes con diabetes a través de consultas frecuentes y exámenes de laboratorio para mantener los objetivos del tratamiento de los pacientes e identificar proactivamente las tendencias al aumento de la presión arterial o la HbA1c, así como reforzar la importancia del cumplimiento de estatinas y que el paciente no fume.

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