Anamnesis y exploración física

Factores clave de diagnóstico

Los factores de riesgo clave incluyen edad avanzada, sobrepeso u obesidad; origen de raza negra, hispana o indígena estadounidense; antecedentes familiares de diabetes tipo 2; antecedentes de diabetes gestacional; presencia de prediabetes; inactividad física; síndrome del ovario poliquístico; hipertensión; dislipidemia o enfermedad cardiovascular comprobada.

Una teoría unificadora postula la existencia de un síndrome metabólico que incluye diabetes mellitus, hipertensión, dislipidemias y obesidad y predispone a cardiopatía coronaria, accidente cerebrovascular y arteriopatía periférica.[49] Sin embargo, no se acepta universalmente que esta teoría ofrezca mayor utilidad clínica que la evaluación de los factores individuales de riesgo cardiovascular.[50]

Es muy frecuente que la diabetes de tipo 2 sea asintomática y se detecte mediante cribado. Si hay síntomas presentes, pueden indicar una hiperglucemia más manifiesta.

Generalmente vaginales, peneanas o en los pliegues de la piel.

Celulitis o abscesos.

Cistitis o pielonefritis.

Otros factores de diagnóstico

Una mayor presencia de fatiga puede ser un signo de alerta temprano de una enfermedad cardiovascular progresiva; los médicos deben tener un umbral bajo para la evaluación cardíaca.

A causa de glucosa elevada.

Generalmente, en pacientes con glucosa plasmática en ayunas >16.6 mmol/L (>300 mg/dL), HbA1c >95 mmol/mol (>11%).

Generalmente, en pacientes con glucosa plasmática en ayunas >16.6 mmol/L (>300 mg/dL), HbA1c >95 mmol/mol (>11%).

Generalmente, en pacientes con glucosa plasmática en ayunas >16.6 mmol/L (>300 mg/dL), HbA1c >95 mmol/mol (>11%).

Pueden presentarse en las extremidades como resultado de una neuropatía en personas con diabetes prolongada sin diagnosticar.

A causa de la diuresis inducida por glucosa.

Si hay hiperglucemia marcada.

Una marca aterciopelada, de color café claro a negro, generalmente en el cuello, debajo de los brazos o en la ingle. Puede ocurrir a cualquier edad. Con más frecuencia se asocia a obesidad. com.bmj.content.model.Caption@5651e22e[Figure caption and citation for the preceding image starts]: Acantosis pigmentaria que afecta la axilaFotografía utilizada con permiso de la colección del Dr. Melvin Chiu [Citation ends].

Factores de riesgo

Los pacientes mayores presentan mayor riesgo. Sin embargo, la incidencia de la diabetes tipo 2 en niños y adolescentes está aumentando.[12]

Parece ser el factor desencadenante que conduce a la expresión clínica de la diabetes. El índice de masa corporal (IMC) medio en el momento del diagnóstico de la diabetes en varios estudios es de aproximadamente 31 kg/m² y con el aumento del IMC se produce un aumento gradual del riesgo de diabetes.[13] Varios ensayos clínicos han demostrado que la pérdida de peso se asocia a un retraso o una disminución en la aparición de diabetes en adultos con riesgo alto.[14]

Aproximadamente, el 50% de las mujeres que presentan diabetes mellitus gestacional desarrollará diabetes mellitus manifiesta en un período de 10 años tras el parto.[15]

Uno de los principales factores de riesgo para la aparición de la diabetes tipo 2. El avance de prediabetes a diabetes tipo 2 manifiesta ocurre a una velocidad del 2-4% anual.[1][2]

Aunque aún se debe esclarecer totalmente el perfil genético específico que confiere riesgo, las observaciones epidemiológicas dejan pocas dudas de un componente genético considerable.[6]

La prevalencia de diabetes varía según el grupo étnico. Se han observado tasas de prevalencia diferenciales para los estadounidenses de origen europeo, los hispanoamericanos y los afroamericanos,[16] con personas de ascendencia africana, hispana o indígena de América en mayor riesgo de diabetes en comparación con las personas blancas.[17] En el Reino Unido, la diabetes tipo 2 es más frecuente en personas de origen africano, afrocaribeño y de Asia meridional.[18] Las personas del sur y el este de Asia corren un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, probablemente debido a la interacción de la dieta, el estilo de vida y los factores genéticos.[19][20][21][22]

Mientras que el impacto en el mayor riesgo de diabetes la obesidad o el sobrepeso tienen una participación parcial, varios estudios de intervenciones indican que el aumento de los niveles de actividad física retrasa o disminuye la aparición de la diabetes en adultos con alto riesgo.[23][24][25][26]

Riesgo elevado; se deben realizar cribados periódicos en busca de diabetes.[2]

A menudo, se asocia a diabetes tipo 2. Se recomienda realizar cribados periódicos en personas con hipertensión esencial debido a la creciente prevalencia de diabetes.[2]

Especialmente con lipoproteínas de baja densidad (HDL) y/o nivel alto de triglicéridos: se recomienda el cribado periódico de la diabetes debido a la alta prevalencia de diabetes en pacientes con dislipidemia.[2]

Se recomienda realizar cribados de diabetes periódicos debido a la alta prevalencia de diabetes en pacientes con vasculopatía periférica y arteriopatía coronaria.[2]

Los informes del American College of Cardiology/American Heart Association identifican algunos factores de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, que incluyen: proteína C reactiva ≥2 mg/L; cuantificación de calcio en las arterias coronarias ≥300 unidades Agatston o ≥75% para edad, sexo y origen étnico; e índice tobillo-brazo <0.9.[27]

El estrés provoca la liberación de hormonas que elevan la glucosa, y hay alguna evidencia de que el estrés de la vida diaria puede predisponer a la aparición de la diabetes tipo 2.[28]

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