Etiología

Las principales causas de la neumonía bacteriana atípica son Mycoplasma pneumoniae, Chlamydophila pneumoniae y Legionella pneumophila. Otros agentes patógenos comunes que pueden causar una presentación similar incluyen virus (p. ej., virus de la gripe, adenovirus y hantavirus), otras bacterias (p. ej., otras especies de Legionella y otras especies de Chlamydophila), así como agentes patógenos zoonóticos, como la Coxiella burnetii.[8]

El M pneumoniae es una pequeña bacteria libre que tiene uno de los genomas más pequeños que se conocen. A diferencia de muchas otras, esta bacteria no tiene pared celular. Se cree que el ser humano es el único huésped.[5]La C pneumoniae es una bacteria gramnegativa intracelular obligada. Se cree que el ser humano es el único huésped.[9]La L pneumophila es una bacteria gramnegativa capaz de vivir en ambientes tanto extracelulares como intracelulares. En la naturaleza infecta a las amebas. El ser humano es un huésped accidental a través de la exposición a agua contaminada.[25]La C burnetii es una bacteria intracelular obligada con una pared celular gramnegativa. Este agente patógeno zoonótico tiene una amplia variedad de huéspedes, que incluyen artrópodos, peces, aves y mamíferos. Tiene una estructura esporiforme resistente al estrés medioambiental y, por lo tanto, promueve su virulencia ya sea por inhalación o por ingestión.[21]

Fisiopatología

El Mycoplasma pneumoniae se transmite de humano a humano. Este agente patógeno tiene un organelo especial que le permite adherirse al epitelio ciliado respiratorio. También muestra motilidad por deslizamiento sobre superficies y se piensa que dicha motilidad promueve la infección.[5] Puede producir toxinas que causan tos persistente.[26] También se ha sugerido que la respuesta inmunitaria a este agente patógeno podría promover exacerbaciones agudas del asma.[27]

La Chlamydophila pneumoniae también se transmite de humano a humano. Después de producida la infección, su forma de vida intracelular le permite crecer en muchos tipos de células, como macrófagos, células musculares lisas y células endoteliales. Se piensa que su capacidad para inhibir la acción ciliar promueve la tos persistente.[9] Así como ocurre con el M pneumoniae, la respuesta inmunitaria a la infección podría fomentar exacerbaciones agudas del asma.[27]

La infección por Legionella pneumophila ocurre cuando los humanos se exponen a aguas infestadas. Se creía que no se transmitía de humano a humano, pero en 2016 se reportaron casos que sugieren la transmisión humana.[28] Dentro del huésped, la L pneumophila invade a los fagocitos y aprovecha la respuesta del huésped para su propio beneficio, evadiendo la degradación y la destrucción.[25][29]

La Coxiella burnetii se transmite ya sea por inhalación o por ingestión de productos contaminados de origen animal. Es rara la transmisión de humano a humano. Aunque la C burnetii causa neumonía, en muchos casos causa hepatitis aguda, con o sin neumonía o infecciones sistémicas crónicas.[21]

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