Cribado

Si se lleva a un paciente al hospital con signos y síntomas de hiperglucemia (poliuria, polidipsia y dolor abdominal), hipovolemia, respiración acidótica y alteraciones en el estado mental (incluso sin antecedentes de diabetes), se debe comprobar la glucosa plasmática y las cetonas en orina. En presencia de un aumento de la glucosa plasmática y/o cetonas en orina positivas, se debe llevar a cabo un análisis clínico de diagnóstico completo para la cetoacidosis diabética y el SHH.[1]

En los pacientes hospitalizados con diabetes que comen, la monitorización de la glucosa debe realizarse antes de las comidas. En los que no comen, se aconseja monitorizar la glucosa cada 4 o 6 horas.[45]

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