Prevención primaria

En la mayoría de los pacientes, el SHH evoluciona a lo largo de varios días, por lo que la monitorización frecuente de la glucemia puede ayudar a reconocer a los pacientes de riesgo, especialmente en las personas de edad avanzada y en aquellas que se encuentran en centros de cuidados de larga duración.

Muchos episodios podrían prevenirse mediante la educación y programas de tratamiento efectivo ambulatorio. Los pacientes y sus familiares deberían recibir educación acerca de:[1]

  • Síntomas o lecturas de glucemia que deben hacer que el paciente se ponga en contacto con el equipo de atención médica a la diabetes

  • Importancia del uso de la insulina durante una enfermedad intercurrente y nunca suspender la insulina sin contactar con el profesional de la salud

  • Monitorización frecuente de niveles de glucemia (es decir, al menos cada 3 a 4 horas incluso durante la noche; esto es importante sobre todo en niños).[40]

  • Niveles ideales de glucemia y el uso de insulina complementaria de acción rápida durante la enfermedad

  • Inicio de una dieta líquida de carbohidratos, fácilmente digeribles, en caso de náuseas

  • Disponibilidad de antipiréticos y medicamentos para tratar la infección.

Todos los pacientes con diabetes, al igual que los pacientes con VIH o esquizofrenia, y sus cuidadores deben recibir educación sobre los medicamentos que pueden causar o empeorar la hiperglucemia.[29][32]

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