Monitorización

El tratamiento exitoso requiere una monitorización frecuente de los parámetros clínicos y de laboratorio para alcanzar los criterios de resolución. La medición de la glucosa debe repetirse cada 1 a 2 horas y la del potasio sérico, cada 2 a 4 horas. La medición del calcio, del magnesio, del fosfato, de la urea y de la creatinina sérica debe repetirse cada 4 a 6 horas, según el estado clínico del paciente y la respuesta al tratamiento.

El diagrama de flujo donde se clasifican estos hallazgos, junto con el estado mental, las constantes vitales, la dosis de insulina, la fluidoterapia y las terapias de reposición de electrolitos, y la diuresis, facilita el análisis de la respuesta al tratamiento y de la resolución de las crisis.[15]

Los criterios para la resolución del SHH incluyen la normalización de la glucosa plasmática (<12.2 a 16.7 mmol/L [<250-300 mg/dL]), la osmolalidad efectiva del plasma (<315 mmol/kg [<315 mOsm/kg]) y un estado hemodinámico y mental normal.[1]

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